Conócenos
Nuestro enfoque psicológico es principalmente humanista, utilizando otros enfoques si lo consideramos necesario.
La Psicología Humanista nace a mediados del siglo XX como una alternativa a las dos corrientes hegemónicas hasta el momento: la cognitivo-conductual y el psicoanálisis. Intenta dar una alternativa diferente en cuanto que busca ofrecer una perspectiva desde el ámbito de la salud, restado protagonismo a la patología o enfermedad.
La Psicología Humanista se centra en la salud integral de la persona y en la calidad de vida. Una de sus principales características es considerar al ser humano de forma integral, como un todo compuesto de múltiples factores que intervienen en su salud, en su crecimiento personal y en su autorrealización. Propone trabajar de manera integral con las emociones, comportamientos y pensamientos.
Sus objetivos son la resolución de conflictos antiguos y actuales a nivel emocional y alcanzar la autonomía a través del crecimiento personal. La propuesta de trabajo tiene un carácter vivencial y experiencial que te permitirá explorar tu interior para así poder conocerte y saber lo que sucede dentro de ti y como es tu personalidad.
Será un profundo proceso terapéutico cercano, respetuoso y afectivo.
En las terapias humanistas no existe un modelo único es un enfoque global que se preocupa por acogerte y acompañarte en todas tus dimensiones, resaltando tu experiencia como persona y propiciando los cambios necesarios para tu desarrollo personal.
Nota importante:
Las profesionales que formamos parte del equipo Adhara contamos con formación específica en psicología perinatal y perspectiva de género.
Esto garantiza que cada acompañamiento, cada recurso y cada propuesta estén profundamente enraizados en una comprensión respetuosa, actualizada y comprometida con los procesos que atraviesan las mujeres, las madres y las familias desde una mirada integral y transformadora.
Noelia González Calatayud
CEO Proyecto Adhara
Llegué a la psicología por lo que yo creía que era una casualidad, aunque luego descubrí que de casual tenia poco. Mi inconsciente, donde esta la parte sabia que hay en mí, me guió magistralmente hacia lo que ahora es mi pasión.
Cursé la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Murcia y como siempre he sido una mujer deseosa de aprender (como se dice en Murcia, “culo inquieto”), comencé a moverme en voluntariados y prácticas. También seguí formándome en todo lo que creí que podría complementar mi visión del ser humano.
Ya en aquel entonces, pensaba que el ser humano es mucho más que partes y que para acompañar de forma completa a la parte mental, tenía que conocer mucho más que el funcionamiento de pensamientos y emociones.
Y eso hice. Primero comencé a practicar yoga y meditación, manteniendo una practica estable y continua (de esto hace ya 20 años y seguimos), después me formé como profesora de yoga, entre otros aprendizajes que me dieron una visión del cuerpo y su funcionamiento, sobre todo de la parte psico-corporal.
Antes de terminar la licenciatura ya estaba cursando mi primer máster. Elegí el humanismo y en concreto el integrativo, como una declaración de intenciones y de mi forma de ver la terapia. En él conocí y comencé a formarme en análisis transaccional, la terapia Gestalt, el psicoanálisis, entre otros.
Nada más terminar mi primer máster, monté mi primer centro en 2009. Ya desde tercero de carrera tenía claro que quería ser Terapeuta, quería enfocarme en el ámbito privado porque quería desarrollar mi trabajo sin limitaciones.
De ese primer proyecto aprendí mucho, me desarrollé como profesional y seguí formándome. Decidí formarme en Terapia Gestalt, con la cual ya había tomado contacto años atrás y comencé a cursar un máster.
Y llegó mi primer hijo, que cambió y revolucionó mi vida, mi forma de trabajar y de entender el mundo. Las dificultades que pasamos en su llegada y todo lo que aconteció después en mi, me llevó a interesarme por la Psicología Perinatal.
Comencé a formarme y a acompañar ya como psicóloga perinatal a madres y padres, en los primeros grupos terapéuticos y en terapia individual.
Después de su llegada, y de conversaciones con dos buenas mujeres y mejores profesionales, nació Adhara. Dejé mi anterior centro para embarcarme en este proyecto que comenzó en 2013.
En 2016 llegó mi segunda hija. Ella revolucionó profundamente mi forma de entender la Psicología Perinatal, la terapia y de nuevo toda mi vida.
Durante su puerperio, me formé en Método Naces. Después de su llegada y dadas las dificultades que acontecieron en la lactancia, (la cual no siempre es fácil, aunque no tiene por qué ser imposible), me formé como asesora de lactancia, mejorando así mi acompañamiento a las madres. Aprendí que la lactancia tiene también mucha relación con la parte emocional y psíquica de la mamá y que se interconectan.
En 2017 realicé una de las formaciones que más me ha enriquecido como profesional, la formación en Salud Mental Perinatal del Instituto de Salud Mental Materna dirigido por la Doctora Ibone Olza (Psiquiatra) e Isabel Fernández del Castillo (Psicóloga).
Y mi última formación significativa para mi ha sido Eneagrama, el cual me ha dotado de muchas más nociones sobre nuestra coraza caracterial y me ha abierto todo un mundo de posibilidades hacia nuestra salud. Ha sido un antes y un después en mi vida personal y profesional. Agradecida a Maria Huete y Diego cruzado por su labor desarrollada desde Tabaire y la Huertecica.
Sigo creciendo y aprendiendo de todas las personas, profesionales afines/compañer@s, madres y padres que pasan por Adhara. Agradecida por todo lo aprendido, vivido y crecido en estos años. Y agradecida a todos mis maestros y maestras que me han dado este camino que es mi profesión, en especial a Oskar Ekai el cual me enseño que la terapia desde la ternura, el respeto, el cuidado y la presencia sin juicio es especialmente sanadora.
Deseando seguir acompañando a valientes, hombres y mujeres, madres y padres, que confían en mí y en este hermoso proyecto que es Adhara.
Nuria Saura
Salas
Fue en 2011 cuando comencé mis estudios en psicología en la Universidad de Murcia. Ese mismo año fantaseaba con entender las motivaciones y complejidades del ser humano, pero aún no me había enamorado de la psicología, eso estaba por venir.
Al finalizar mis estudios en 2016 decidí prepararme el examen PIR que te habilita para ser Psicólogo Interno Residente, aunque me di cuenta muy pronto de que ese no era mi camino.
Tras varias idas y venidas acabé formándome en 2018 en Psicogerontología en la Universidad de Salamanca, especialidad que ahonda en el conocimiento psicológico, el bienestar y la calidad de vida de las personas durante la vejez. Al regresar a Murcia me puse en contacto con Adhara para iniciar un proceso terapéutico.
Enseguida empecé a notar los beneficios de la terapia. Y este es el momento del que os hablaba al principio de mi historia. Fue mi propio recorrido terapéutico lo que impulsó mi amor por la psicoterapia y la psicología.
Estimulada por el enfoque humanista de Adhara y mis intereses personales empecé a formarme en Terapia Gestalt y Arteterapia en la Escuela de Arteterapia humanista y Terapia Gestalt de Madrid, dirigida por Raquel Muñoz.
En 2019 me formé en el Máster de Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato en la especialidad de orientación educativa. Gracias a ello actualmente me dedico tanto a la terapia individual como a la orientación educativa.
Soy una gran entusiasta de cosas muy diversas, lo que me ha llevado a desarrollar un estilo terapéutico que se nutre mucho de la educación, las artes y la terapia Gestalt.
Llegar hasta aquí ha supuesto perderme y encontrarme en más de una ocasión, pero gracias a ello ahora estoy donde quiero estar, es decir, acompañando a todas las personas que os atrevéis a mirar detrás del espejo.
Alejandra Rabadán
Gil de Pareja
Mi nombre es Alejandra Rabadán Gil de Pareja. Desde muy pequeña he sentido un gran interés por las personas. Era capaz de percibir el estado emocional de la gente de mi alrededor y de manera natural fui desarrollando (lo que más tarde descubrí que se llamaba) empatía e inteligencia emocional. Por ello, cuando descubrí la Psicología lo tuve claro, “quería hacer de mi pasión mi profesión”. Y comencé el camino.
Soy Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia, con habilitación sanitaria, Terapeuta Gestalt con formación en Psicología Clínica Infanto-Juvenil, Psicología de la Intervención Social, Terapia Sistémica y Psicoterapia Feminista.
Durante mi época de estudiante tuve la oportunidad de realizar una beca Erasmus y visitar en varias ocasiones Latinoamérica, participando como voluntaria en proyectos para Guatemala y Argentina. Lugares, experiencias y personas que me aportaron grandes enseñanzas y me impulsaron a seguir formándome en el área de la Intervención Social. Desde entonces integré profundamente la necesidad de tener en cuenta el contexto social y cultural para realizar un acompañamiento terapéutico respetuoso.
Mi trayectoria profesional ha ido muy ligada a la salud mental y emocional de las mujeres en diferentes etapas vitales y circunstancias personales. He tenido el honor de acompañar a muchas mujeres a encontrarse consigo mismas y a aprender a cuidarse y respetarse. También trabajé durante unos años como psicóloga en el Centro de Emergencia para mujeres víctimas de Violencia de Género. Uno de los mayores aprendizajes que me llevo es la importancia de incorporar la perspectiva de género en la intervención psicológica, para evitar culpabilizar a las mujeres y patologizar síntomas que son consecuencias naturales de la violencia machista y del sistema patriarcal.
Tras mucho tiempo trabajando en el ámbito social tuve la oportunidad de trabajar en clínica privada y fue para mí un gran descubrimiento. Me siento muy afortunada de poder acompañar a las personas en su proceso terapéutico para darse cuenta de sus luces y sus sombras, poder verse y cuidarse desde el respeto en un espacio seguro libre de juicios. Así que desde hace 10 años trabajo en clínica privada.
El 21 de Mayo de 2021 fui madre de dos bebés, melliz@s prematur@s que nacieron en la semana 30 de gestación. Siento que la maternidad y la forma que tuvieron mis hij@s de llegar al mundo ha supuesto para mí una gran transformación personal y profesional. Por ello, comencé mi formación en Salud Mental Perinatal del Instituto de Salud Mental Materna dirigido por la Doctora Ibone Olza (Psiquiatra).
Siento que desde la Psicología Perinatal voy a poder acompañar a madres, padres y familias a atravesar las situaciones que estén viviendo con una mayor empatía, respeto y humildad. La maternidad y paternidad es una gran revolución que necesita ser atendida y sostenida.
Teresa López Palacios
Soy Teresa López Palacios, graduada en Psicología por la UNED y especializada en Salud Mental Perinatal a través del Instituto de Salud Mental Perinatal, dirigido por Ibone Olza. Mi camino hacia la psicología nació del deseo profundo de comprender la maternidad y los procesos vitales que nos transforman. Este interés surgió incluso antes de iniciar mis estudios, cuando me formé como doula y descubrí la fuerza, la vulnerabilidad y la profundidad que habitan en esta etapa vital.
Antes de dar el salto a la psicología, trabajé en el sector de las telecomunicaciones y, posteriormente, como informática en una fundación de ámbito social. Esta etapa me enseñó a mirar la realidad desde perspectivas diversas, con un enfoque comunitario y también me permitió entender la importancia del contexto. Siento que el acompañamiento es una forma de servicio y compromiso social.
Soy madre de una niña de nueve años, que llegó y me enseñó nuevas formas de estar en el mundo. Este viaje reconfiguró por completo mis prioridades y me mostró, qué es lo verdaderamente importante para mí. La maternidad, en toda su complejidad, me ha concedido un gran aprendizaje: la fuerza transformadora que tiene el sentirse acompañada. Mi recorrido vital también ha profundizado, de un modo íntimo, mi sensibilidad hacia los duelos perinatales y hacia todo aquello que no siempre se nombra y que se transita en silencio. Hoy tengo la certeza de que estas experiencias merecen ser acompañadas con presencia y cuidado. Estos aprendizajes me llevaron a realizar el cambio del mundo de las máquinas al de las personas y dejar las tecnologías por el acompañamiento.
Actualmente, me sigo formando en Terapia Gestalt, rama derivada de la corriente humanista. Esta perspectiva me permite trabajar de manera vivencial y profunda, atendiendo a la persona en su globalidad —con sus matices y su contexto—, y poniendo en el centro la experiencia, la calidad del vínculo terapéutico y el respeto por la historia de cada persona. Creo firmemente en una terapia cercana y sensible, donde la presencia, la calidez y una escucha atenta faciliten el camino hacia la transformación personal.
Acompañar a mujeres, madres y familias en sus procesos vitales es para mí un honor. Entiendo la maternidad —y también la no maternidad— como un territorio lleno de matices, donde conviven la fuerza y la vulnerabilidad, y donde un acompañamiento honesto, con escucha sobre lo que duele y curiosidad por lo que desea emerger, puede ser profundamente sanador.
Mar Beladiez Pérez
Cursé Terapia Ocupacional en la UCAM, finalizando mis estudios en 2007. Comencé a trabajar en el ámbito de la psiquiatría siempre en centros de internamiento. Las personas con las que trabajé eran mayoritariamente jóvenes, que procedían de penitenciarías y tenían que finalizar sus condenas en este tipo de centros antes de su reinserción. Estuve durante casi 9 años ligada a este mundo de la psiquiatría.
En la primera etapa trabajé como Terapeuta Ocupacional dentro de un equipo multidisciplinar donde me enriquecí de los diferentes abordajes que se hacían desde cada perfil profesional, a la vez que aprendí a coordinarme con dicho equipo e intentar que todo encajara lo mejor posible para dar una buena asistencia a las personas con las que trabajábamos. Con apenas 21 años fue consciente del valor de la libertad y de la salud, que en esos momentos de juventud son aspectos que, aparentemente, te vienen dados. Crecí como persona gracias a la conexión con los pacientes y sus particulares maneras de ver el mundo; qué importante es saber sentarse al lado para poder mirar su realidad y poder entender qué le está pasando y qué puede ayudarle a sentirse mejor.
Mi segunda etapa en este ámbito fue como Directora Técnica en un centro de nueva creación. Fue todo un reto consolidar un equipo que entendiese cuál era el rol que tuviera cada uno, qué entendiesen desde donde tenían que relacionarse con los pacientes pues nuestra misión no era mantener el castigo o la pena si no acompañarlos en ese proceso e intentar que pudiesen tener un futuro más alentador.
Cuando comencé a plantearme ser madre decidí hacer una reconversión profesional pues quería estar presente en la vida de mis hijos y manejar mis propios tiempos. Durante la etapa anterior me di cuenta de cuanto me gustaba la gestión de equipos, la comunicación y el desarrollo de personas. Decidí hacer un master de Coaching en 2016 impartido por CoActive Coaching Trainning Institute y comencé mi andadura como autónoma. He trabajado desde entonces impartiendo formación en desarrollo personal y haciendo procesos de coaching en diferentes empresas.
Me he seguido formando como coach asistiendo a cursos de supervisión con Leonardo Wolk y profundizando en coaching de grupos desde Lider-Haz-Go a lo largo de este tiempo.
Soy madre de dos hijos, nacidos en 2016 y 2018 el proceso de maternidad de cada uno de ellos ha sido intenso, profundo y revelador.
Así como el primero me ayudó a romper todos y cada uno de los mitos de la maternidad, el segundo vino acompañado de la separación con el padre durante el embarazo. Fue una etapa francamente dura donde sufrí una depresión postparto. Decidí ponerme en manos de Adhara para que me acompañase en este proceso de renacimiento.
Durante todo este camino de maternidad me he encontrado a muchas mujeres en situaciones parecidas a las mías. Procesos de cambio, transformación, renacimiento que se nos da de una manera casi biológica, no solo por la maternidad si no por esta forma que tenemos las mujeres de SER Y ESTAR en el mundo.
Es por eso que ahora, en otra transformación más de mi vida, elijo acompañar a mujeres que estén transitando un momento de cambio y necesiten foco, saber dónde poner la luz para que el camino sea más seguro para ellas. Tener un espacio y sostén para dar vuelo a aquello que se propongan. Y no podría ser en otro sitio mejor que en Adhara que es casa para todas nosotras, donde se habla nuestro idioma y hay cabida para todas.
Arantxa Pardo
Soy Arantxa Pardo, psicóloga, y acompaño desde un enfoque integrador y profundo. Trabajo desde el respeto a los procesos personales, en un espacio cuidado y sin juicios. Mi manera de trabajar nace de mi formación, de mi experiencia profesional y de mi propio recorrido vital, que ha ido moldeando la forma en la que entiendo el acompañamiento hoy.
Estudié Psicología por vocación y, desde entonces, me he especializado en psicoanálisis desde una mirada integrativa, salud hormonal femenina, trauma, cuerpo y trabajo somático, incorporando la dimensión corporal como una parte esencial del proceso terapéutico.
Viví durante una década en Londres, una etapa que supuso una profunda transformación personal y profesional. Allí trabajé en el ámbito de la salud mental, coordinando y formando parte de equipos en centros especializados, una experiencia que me permitió profundizar tanto en la coordinación de dispositivos terapéuticos como en la práctica del acompañamiento psicológico. Esta etapa, junto con mis propios retos personales y mis valores, consolidó en mí un propósito claro: acompañar desde un enfoque humanista a cada persona en la reconexión con su propia voz, sus deseos, necesidades y su forma más auténtica de ser.
Durante casi un año viví en un retiro de bienestar, en comunidad, en la montaña. Aislada, rodeada de silencio y naturaleza, aprendí lo que no aparece en los libros, a meditar, a compartir, a apreciar las pequeñas cosas, a convivir con lo esencial y a habitar el silencio.
Mi trabajo es integrativo y personalizado porque no creo en fórmulas cerradas ni etiquetas. Cada historia necesita ser escuchada desde su raíz y cada proceso merece un espacio seguro para ser sostenido. Por eso, mi acompañamiento integra lo psicológico con lo somático y se adapta al momento, ritmo e historia de cada persona, sin prisas y sin juicios.
